Me empiezo a sentir envejecida. Mis pasos se han vuelto lentos y mi corazón ya no late con la misma fuerza. La vida se me escapó por la misma puerta por donde te fuiste. Ahora estoy considerando quitar el espejo de mi habitación, que se ha convertido en una ventana aterradora. Aveces creo ver la silueta de tu figura ahí, mirándome e invitándome al abismo. Lo bueno es que hace mucho dejé de creer en fantasmas.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario