martes, 15 de diciembre de 2009

Génesis

Cuando abrió los ojos vio sus manos llenas de sangre. El ángel al fin había matado a aquél demonio con cuerpo de hombre. En su rostro se dibujó una sonrisa maliciosa al ver el cuerpo destrozado. El ángel que mató por amor, sintió como el pecado se apoderaba de su alma inmaculada; una calidez envolvió su ser. El sabor de la venganza era dulce; bastó con probarlo una vez para que se conviertiera en vicio. Fuera por vanidad o envidia, no pudo soportar la idea de que su amada le entregara su corazón al demonio. El amor no correspondido es el principio de todos los males. Es así que, con la sangre fresca manchando sus vestiduras , el ángel se convirtió en demonio.

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